Pobreza e inmigración ¿Tienen alguna relación?

Dos colectivos, dos minorías que de forma general son blanco fácil del grupo hegemónico que normalmente tiene ciertos prejuicios hacia ellos. 

Según la Teoría de de la Atribución Causal, la respuesta conductual y afectiva que el individuo establezca viene dada por la explicación que hace éste de su realidad social. Es por ello que la investigación “Creencias sobre las causas de la pobreza y su influencia sobre el prejuicio hacia los inmigrantes” se centran en el origen de la pobreza y cómo afecta a las falsas creencias que se realizan hacia el colectivo que llevan a cabo la inmigración. 

Actualmente la inmigración está a la orden del día, aunque cierto es que a lo largo de la Historia ha sido un continuo factor intrínseco al ser humano, pero hoy día está siendo un punto de conflicto por parte de algunas sociedades que incluso han obligado a sus gobiernos establecer políticas de control. 

Así pues, el estudio se ha centrado en establecer qué tipos de creencias tiene el país receptor acerca de la situación de pobreza de los inmigrantes en su país y la razón por la cual éstos se ven obligados a buscar una oportunidad en otros países. 

Causas individuales que culpan al sujeto, causas estructurales que atribuyen la culpa a los sistemas sociales y políticos, así como causas fatalistas donde el papel lo juegan el azar y la mala fortuna, son las principales atribuciones que suponen el origen de la pobreza. 

Se tiende, generalizando siempre, a optar por la causa personal, como que el individuo es delincuente, perezoso, adicto a ciertas sustancias… para, de esta forma, reducir la sensación de responsabilidad social y servir de justificación moral del grupo hegemónico. Según Zucker y Weiner (1993), estas creencias individualistas hacen que la intención de ayuda sea menor y que, en caso de tener creencias estructurales, se tiende a tener una predisposición mayor de ayuda a los necesitados. 

Por tanto, el estudio se realizó a 821 participantes de edades comprendidas entre 15 y 23 años que vivían en las Islas Canarias. Se utilizaron dos tipos de escala: una de atribución de la pobreza y una de distancia social. 

Los resultados fueron claves para observar que la hipótesis generalizada era errónea, puesto que un gran porcentaje de los encuestados optó por la atribución a causas estructurales, culpando a los sistemas económicos y sociales de la situación de pobreza del colectivo inmigrante. En lo referente a la escala de distancia social, el resultado dio lugar a una clara reticencia al contacto, algo que se debe trabajar desde todos los ámbitos (educativo, político y social) para revertirlo, dada la importancia de una interacción al mismo nivel entre todos los ciudadanos. 

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