Un zapato perdido

O cuando las miradas saben mirar

A continuación, enumeramos las ideas clave de este artículo:


  • La universalización no ha acabado con la exclusión
  • Gentili apuesta por una escuela democrática como solución que ayude a interrogar, a cuestionar, a comprender las razones del incumplimiento de los derechos humanos
  • Grandes contrastes en la sociedad. Lo que se acepta para unas clases, sorprenden en otras. La pérdida de un simple zapato destaca en un niño de clase media mientras que se normaliza en las clases bajas. (anormal vs normal, aceptado vs rechazado….)
  • La exclusión en la actualidad es invisible, ya no tiene el poder de antes si no que produce espanto e indignación. (Nosotros y los otros). Dos pies descalzos no es lo mismo para todo el mundo. En un caso, son dos pies, en otro, no existen, son un obstáculo.
  • La exclusión se normaliza y los propios excluidos se acostumbran a ello o tienen que hacerlo, desvaneciéndose su presencia….
  • Selectividad de la mirada con temor, se les ve como una amenaza. Este temor nos lleva a no verla si no a sentir miedo ante ella, lo que conlleva el silencio y el olvido.
  • Mirada normalizadora: hay más excluidos que incluidos, de todas clases, la suma de las minorías hacen una mayoría. Siendo los incluidos los minoritarios.
  • A los excluidos se les puede excluir como mecanismo de confinamiento o reclusión, segregar incluyéndolo en un status especial o o expulsarlo y enviarlo al exterminio (según Robert Castel)
  • La escuela de las muchas exclusiones: Escuela para todos pero segmentados y diferenciados. La exclusión educativa no ha cesado si no que se ha desplazado a nuevos escenarios. 
  • La exclusión es un estado y no se explican las razones que lo causan. La condición de excluido, por tanto, es un proceso de producción social de múltiples formas y modalidades de exclusión.
  • Una sociedad democrática solo es posible si las políticas luchan por la erradicación y eliminación de la pobreza.
  • Una escuela democrática es aquella que construye la pedagogía de la esperanza como solución a la pedagogía de la exclusión.
  • El normalizar la exclusión nos ha llevado al silencio, no nos indignamos y lo asimilamos como algo inevitable.
  • Como dijo Francfort, “No hay cómo evitar la barbarie si no luchamos para transformar, limitar, destruir las condiciones sociales que la producen. El silencio, la atenuación, el ocultamiento edulcorado de la exclusión la hacen más poderosa e intensa, menos dramática, y por lo tanto, más efectiva. 

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