Ideas extraídas del artículo “Creencias sobre las causas de la pobreza y su influencia sobre el prejuicio hacia los inmigrantes”.
Análisis del artículo: Betancor, V., Quiles, M. N., Morera, D., Rodríguez, R., Rodríguez, A., Delgado, N., & Acosta, V. (2002). Creencias sobre las causas de la pobreza y su influencia sobre el prejuicio hacia los inmigrantes. Revista de Psicología Social Aplicada.
En este artículo se habla de la estrecha relación que existe entre la pobreza y la inmigración que, aunque este último colectivo no es el objeto de estudio de nuestro trabajo, también sufre las consecuencias que la pobreza acarrea en diferentes ámbitos.
Según la Teoría de la atribución causal, la explicación que realiza un individuo sobre su realidad social hace que se establezcan las respuestas conductuales y afectivas.
Así que la investigación a la que hace referencia el artículo se centra en la relación entre las atribuciones causales sobre el origen de la pobreza y el prejuicio que se hace hacia los inmigrantes.
La inmigración es algo intrínseco a la Historia del ser humano. A lo largo de los años se han producido desplazamientos de un país a otro. Actualmente, la inmigración es un hecho que está a la orden del día, a lo que estamos acostumbrados y que, según a qué colectivos, les ofrece más o menos beneficios. Pero cierto es que la inmigración también hace que se creen algunos conflictos, incluso los propios gobiernos llevan a cabo políticas de control de inmigración a causa de las peticiones de los ciudadanos.
Estas actitudes son debidas a varios factores. Uno de ellos es que los inmigrantes, en su mayoría, provienen de países con altos índices de pobreza que se trasladan a países con mayor índice de riqueza en busca de un futuro mejor. Otro factor se refiere a la justificación que realizan los inmigrantes a su causa de pobreza.
Según los estudios realizados, la justificación que realiza la persona inmigrante acerca de su situación de desventaja puede posibilitarnos el prever las reacciones conductuales y afectivas que el individuo puede tener. (Kluegel y Smith, 1986; Pellegrini, Queirolo, Monarrez y Valenzuela, 1997). Por ello, se tiende a visualizar a las personas como “diferentes” no solamente por el proceso diferencial que se tiene, sino también por el proceso atribucional que hay en la explicación que da sobre su circunstancia. Todo ello va configurando un pensamiento negativo que desemboca en reacciones afectivas negativas y poca predisposición a la ayuda a este colectivo.
El estudio pretende establecer el tipo de creencias que tiene la población del país receptor acerca de la causa que hace que los inmigrantes en sus países sufran situación de pobreza y de esta forma observar la relación entre estas atribuciones y la actitud que se tiene hacia ellos, los prejuicios y la predisposición al contacto social.
Según la escala utilizada, existen tres tipos de atribuciones para el origen de la pobreza:
- Causas individuales donde se culpa de la pobreza a las circunstancias propias de los individuos.
- Causas estructurales cuya culpa se atribuye a los sistemas económicos y sociales.
- Causas fatalistas que culpan al azar, a la mala fortuna.
Este tipo de escalas hacen que se dé el error fundamental de atribución debido a que los individuos suelen reconocer que existen múltiples determinantes para la situación de desigualdad, siempre hacen mayor énfasis en las causas personales como pereza, drogadicción, delincuencia… Todo ello consigue crear una imagen de que la culpa de la situación es del individuo en sí, proporcionando una justificación moral y reduciendo la responsabilidad social.
“Zucker y Weiner (1993) analizaron la relación entre el tipo de atribución y la intención de ayudar a los pobres. Encontraron que mantener creencias de tipo individualista estaba asociado con menor intención de ayuda, mientras que creer en causas estructurales estaba relacionado con una mayor predisposición a ayudar a los pobres.”
El estudio que se realizó en esta investigación fue a 821 participantes (342 varones y 479 mujeres) con un rango de edad de 15 y 23 años en las Islas Canarias.
El estudio estaba formado por dos escalas:
Escala de atribución de la pobreza, donde se tratan aspectos como las causas debidas a factores externos y causas debidas a factores internos, incluyendo también causas incontroladas. El mayor porcentaje (13,9%) se atribuyó a las causas estructurales, el 9,6% a causas personales y el 9,1% a causas fatalistas. Por tanto podemos observar que se culpa de forma teórica a los factores externos en mayor medida, tal y como se había comentado anteriormente.
Escala de distancia social, la cual estaba formada por un intervalo de 0 a 7 puntos para que los encuestados indicasen cómo se tomarían la relación o interacción con personas inmigrantes. Aquí los estudios demostraron, tal y como se indicó con anterioridad, que existe cierta reticencia al contacto.
“Esta relación entre prejuicio hacia determinadas etnias y ciertos atributos estereotípicos vinculados al trabajo, el esfuerzo y la disciplina, es un indicio de que la pobreza y la pereza se perciben como conceptos relacionados. Es más, el encuentro entre grupos con culturas, hábitos y creencias diferentes, lejos de representarse como una oportunidad para acabar con viejos prejuicios, se ha entendido por muchos como una invasión con consecuencias perversas para el país de acogida. Estas consecuencias se reflejarían sobre la renta, sobre el mercado laboral y sobre los beneficios sociales ya que según ellos los inmigrantes vienen sobre todo a "aprovecharse de las buenas condiciones de los países desarrollados haciendo el mínimo esfuerzo". Esta creencia es congruente con el estereotipo que aparece con más frecuencia respecto a grupos como los negros, los gitanos o los árabes, de que son perezosos, sucios, etc. En este sentido, nuestro estudio es una propuesta más explícita respecto a esa relación entre atribución de la pobreza y xenofobia, aunque no es nueva...”
“En definitiva, los resultados sugieren, por un lado, que si bien los participantes encuestados son conscientes de que la pobreza es un fenómeno fundamentalmente social y político, no se elimina la creencia sobre el origen interno de la misma. Esta creencia va asociada en muchos casos a la imagen estereotípica del inmigrante como perezoso, sucio, o poco amante del esfuerzo. Por otro lado, que el tipo de atribuciones sobre el origen de la pobreza influye en las actitudes que se tienen hacia los inmigrantes. Esto convierte a las explicaciones causales en un aspecto fundamental a tener en cuenta a la hora de intentar cambiar las actitudes y reducir el prejuicio.”
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