ENTREVISTA RODRIGO
RodrigoVecino de Málaga
Se trata de una persona que ha pasado por varias rachas o épocas en que se ha encontrado en situación de pobreza: cuando era niño y asistía a la escuela, lo que marcó mucho su desarrollo sobre todo a nivel emocional, y cuando era adulto y quiso ir a la Universidad, siendo, junto a su madre, los únicos que aportaban en casa por problemas de salud del padre.
¿Cuál es el mayor obstáculo con el que te encuentras día a día en relación a tu entorno?
Hoy en día no me encuentro con obstáculos en relación a mi entorno ya que, por suerte, tanto mi familia como yo salimos de esa situación. Aunque he de reconocer que ahora me siento más solidario y comprensivo con la situación de pobreza o cualquier otra situación difícil por la que pasan otras personas de mi entorno.
Cuando pasé por la situación de pobreza, me enfrentaba a muchos obstáculos sociales como la exclusión en la escuela y en el grupo de amistades. Otro aspecto que tenía era que vivía en el barrio Palma-Palmilla y esto daba lugar a prejuicios y etiquetas.
¿Crees que tenías visibilidad en tu entorno?
No tenía visibilidad, puesto que al no participar activamente en las actividades de ocio, quedaba excluido de todo lo que se realizaba.
¿Consideras que tenías las mismas oportunidades que los demás a nivel social, cultural, laboral, etc.?
A nivel social no tenía las mismas oportunidades, a nivel cultural tampoco puesto que no tenía recursos como para asistir a ciertas cosas. Laboralmente, mi madre se dedicaba a trabajar de día y de noche en limpieza de casas y cuidado de una persona mayor.
¿Te sientes satisfecho/a con los intercambios que tenías con otras personas que no estén en tu misma situación? (¿Son suficientes?, ¿Son enriquecedores?...)
Los intercambios eran muy insuficientes, puesto que no teníamos ninguna opción. Exclusiones a la hora de cumpleaños quedaron muy marcadas en mi memoria. Tuvimos la suerte de que teníamos una familia amiga y nos apoyó económicamente y afectivamente, aun sin ser personas con muchos recursos.
En aquellos casos en los que había un intercambio comunicativo, ¿Sientes que te trataban como un igual?
En lo referente a la comunicación, sí que no notábamos ninguna diferencia, puesto que cuando se producía un intercambio comunicativo, éramos tratados como iguales, siempre y cuando no se trataran temas económicos, donde se veía que existían diferencias
Cuéntanos alguna experiencia positiva y negativa en relación al proceso comunicativo con los demás. (Anécdotas….)
Tal y como he dicho antes, a la hora de asistir a cumpleaños, no era invitado a ninguno, era excluído. Esto también pasaba a la hora de asistir a excursiones, comprar disfraz para las fiestas de disfraces o de fin de curso…
¿Cómo es la situación que vivías en la escuela con sus compañeros? ¿Y con el profesorado?
En la escuela lo pasaba muy mal, puesto que los niños siempre llevaban muchas cosas y no tenían problema de llevar a clase lo que la seño o el profe pedía de material o recurso que fuese necesario. Por mi parte, me tenía que conformar con lo que se podía.
Recuerdo una época que fue muy dura y me marcó bastante. Me empezó a dar problemas en la vista a causa de una enfermedad y necesitaba gafas. En aquellos entonces mi familia no podían permitirse comprarme unas, por lo que pedía estar en el pupitre más cercano a la pizarra. El problema visual fue agudizándose por lo que llegó un momento en que tuve que estar levantándome y acercándome a la pizarra, lo que a la profesora no le hacía mucha gracia. Estuve bastante tiempo escuchando por parte de la profesora “¿Por qué no te compran ya las gafas?”, “A ver si te compran ya las gafas de una vez” y cosas por el estilo. Los compañeros también se metían conmigo e incluso me hacían bromas pesadas. ¿Cómo iba a decir que mis padres no podían comprarme algo tan necesario como unas gafas? Fue muy duro.
Creo que antes se daba mucho más, hoy en día, por suerte, ya se está normalizando un poco la situación. El hecho de estudiar en un colegio privado o uno público hace mucho también. Por ejemplo, en mi caso, estudiaba en un colegio privado puesto que al tener problemas de salud mis padres buscaban un colegio que tuviese médico. Hacían un esfuerzo grandísimo para poderme mantener allí. Mi madre trabajaba a todas horas, había días que solamente la veía cuando el autobús del colegio pasaba por la puerta de una de las casas y coincidía con la hora de salida de mi madre, por lo que tenía que consolarme con verla desde el cristal del autobús.
En un colegio privado, por lo general, hay poco índice de pobreza y los que la sufren, suelen ocultarlo lo máximo posible. Pero llega un momento como a la hora de excursiones o compra de recursos, en los que se acaba sabiendo la situación. En los colegios públicos, las cosas están más equilibradas, las situaciones suelen ser igualitarias salvo algunas excepciones. Los profesores suelen ser comprensivos. Sé de un colegio donde unas madres se han unido para vender pulseras para crear un fondo para aquellos alumnos que no pueden permitirse ir a actividades o comprar algún material, con el fin de ayudar. Por tanto, la solidaridad y la empatía va en aumento con respecto al pasado.
¿Qué es para ti la pobreza?
Para mí la pobreza es la escasez de recursos para aquellas cosas necesarias para la vida como: alimentación, higiene, salud y educación.
¿A qué colectivo de población consideras que afecta más la pobreza? ¿Por qué?
Después de haber pasado por varias épocas, creo que la pobreza le puede afectar a cualquier persona puesto que la vida te pone trabas y puedes encontrarte hoy “arriba” y mañana “abajo”. Pero claro está que a las personas que tienen un nivel socioeconómico bajo suele ser más propensa a ello.
¿En qué influye el contar con una condición económica deficitaria?
Son muchos los factores afectados, pero lo más importante es en la alimentación, la salud y la educación. En mi caso, como sufría de problemas de salud y necesitaba medicinas, mis padres tuvieron que hacer verdaderos malabares para poder sacarme adelante. De hecho aún mi madre cuenta cómo hubo ocasiones en las que llegó a comer bocadillos solo con el pan, sin nada dentro, puesto que no tenía ni para comprar, para así poder hacer frente a gastos de alimentación y médicos míos.
¿Consideras que la población se implica lo suficiente como para paliarla?
Antiguamente la población era más reacia a implicarse, la verdad que no sé por qué. Mis padres acudían a conventos a solicitar ayuda. Hoy en día, gracias a la concienciación de la sociedad, vemos que se han puesto en marcha proyectos por parte de Cofradías, de la Iglesia, Asociaciones, Peñas e incluso organismos de índole privada y pública.
¿Te consta el dato de que muchas personas de forma imprudente y totalmente infundamentada, relacionan de forma directa la pobreza con las conductas delictivas? ¿Te han llegado a tratar como tal?
Sé que existe esa creencia, puesto que como he dicho anteriormente, vivía en el barrio Palma-Palmilla y todos sabemos la fama que tiene tanto el barrio como la gente que vivimos allí. Pero bajo mi punto de vista esto no tiene nada que ver, puesto que, como dice el refrán, “De todo hay en la viña del Señor”. Creo que no influye tanto el nivel adquisitivo como la educación del seno familiar.
Por suerte, no me han llegado a tratar de delincuente, pero cuando decía dónde vivía, sí que he llegado a ver expresiones extrañas en la cara de los demás.
¿Crees que el trato en la educación es diferente según el nivel socioeconómico?
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